UGT, CCOO, CEOE y Cepyme firman el II Acuerdo
para el Empleo y la Negociación Colectiva.
CCOO, UGT y CEOE han firmado cuatro acuerdos: un acuerdo
salarial, otro sobre la no aplicación en la empresa de
determinadas condiciones de trabajo pactadas en los
convenios colectivos sectoriales, el tercero sobre la
flexiblilidad interna en las empresas y el cuarto sobre la
estructura de la negociación colectiva.
Hemos constatado
que, a pesar de lo dicho en los últimos días por las
organizaciones que han firmado estos acuerdos, el viernes 20
de enero ya firmaron el preacuerdo. Por tanto, se ha
producido una ceremonia de la confusión, en la que no se ha
dicho la verdad sobre el nivel de acuerdo alcanzado.
En
relación a los contenidos, los consideramos muy graves. Sin
ánimo de ser exhaustivos, destacan:
1.
Que los salarios pierdan poder adquisitivo en 2012, 2013 y
2014
El acuerdo sobre
salarios asume la filosofía neoliberal de que la mejora de
la competitividad de la economía pasa por una bajada de los
salarios. El acuerdo indica que “para propiciar la
reactivación hay que mejorar la cuota de mercado interna y
externa de los bienes y servicios españoles”.
Para ello CCOO, UGT
y CEOE han acordado que los incrementos salariales
negociados en 2012, 2013 y 2014 no deberían superar:
-
El 0,5% en 2012.
-
E 0,6% en 2013.
-
En 2014 el 0,6%
(si el PIB de 2013 crece menos del 1% en términos
reales); el 1% (si el PIB de 2013 crece entre el 1 y el
2% en términos reales) o el 1,5% (si el PIB aumenta en
2013 más del 2%).
Para los años 2012
y 2013 se establece una cláusula de revisión, que se
aplicará si el IPC del estado español y el de la zona euro
superan el 2%. La revisión salarial será solo por la
diferencia entre ese 2% y el IPC más bajo de los señalados.
Además, si el precio del barril Brent de petróleo crece más
del 10%, se descontará del IPC la subida de los carburantes,
con lo que el IPC a tener en cuenta será menor aún que el
oficial.
Este acuerdo supone
un compromiso de los sindicatos firmantes para que los
convenios recojan una pérdida generalizada de poder
adquisitivo.
El acuerdo
alcanzado en este punto hace una reflexión sobre la
necesidad de que “todas las rentas deben realizar un
esfuerzo conjunto. Tanto los salarios como los beneficios
distribuidos deben evolucionar de manera moderada…”. Sin
embargo, solo se establece la limitación de la evolución
salarial, sin que se diga nada sobre la limitación de los
beneficios distribuidos.
2. Enorme aumento
de la flexibilidad en la empresa
Otro de los puntos
destacados del acuerdo es el de la asunción de que hay que
aumentar la flexibilidad laboral, para lo que se plantean
cambios importantes, que suponen dar más poder de decisión a
las empresas sobre cuestiones esenciales, como son la
distribución del tiempo de trabajo, la movilidad funcional o
la flexibilidad en materia salarial.
En concreto, el
acuerdo alcanzado indica que:
-
Los convenios
colectivos debieran facilitar que el empresario pudiera
distribuir irregularmente el 10% de la jornada anual.
-
Además, los
convenios colectivos deberían posibilitar que el
empresario disponga de una bolsa de cinco días (o 40
horas) al año que podrá alterar en la distribución
prevista en el calendario anual.
-
La movilidad
funcional dentro de la empresa solo debe ser limitada
por la pertenencia al grupo profesional o por las
titulaciones exigidas. No se considerará la categoría
profesional a efectos de movilidad funcional.
-
Estos porcentajes
se podrán modificar en los distintos ámbitos de
negociación.
-
Por si todo esto
fuese poco, los convenios colectivos deberían contemplar
medidas de mayor flexibilidad cuando el empresario
necesite distribuir de forma irregular más jornada o
cuando necesite mayor movilidad funcional.
3. No aplicar en la
empresa determinadas condiciones de trabajo pactadas en los
convenios sectoriales
Este punto, al
igual que los anteriores, supone asumir e ir más allá de lo
aprobado en las últimas reformas laborales.
En concreto, se
establecen los criterios que deben seguir las empresas para
no aplicar, de manera temporal, cuestiones como el horario y
distribución de la jornada, el régimen de trabajo a turnos,
el sistema de remuneración o las funciones a desempeñar por
los trabajadores y trabajadoras.
VALORACIÓN DE LOS
ACUERDOS
Los acuerdos
firmados por CCOO, UGT y la patronal suponen un paso más en
la política de empobrecimiento de la clase trabajadora.
Estas organizaciones sindicales han firmado la pérdida
generalizada de poder adquisitivo durante 3 años para
quienes tienen empleo, así como un aumento enorme de la
flexibilidad laboral a decisión de la empresa. El
sindicalismo del estado se convierte en instrumento
necesario para garantizar que las políticas neoliberales más
extremas se apliquen con paz social.
Esta renuncia a
defender los derechos de los trabajadores y trabajadoras
solo se puede entender si se relaciona con la dependencia de
estas organizaciones sindicales de los fondos públicos. Cabe
recordar el compromiso adquirido entre la patronal y CCOO y
UGT (y asumido por el gobierno español) de prorrogar el
acuerdo de formación profesional, que permite a estas
organizaciones sindicales y patronales decidir el destino de
ingentes cantidades de dinero público, una parte importante
de las cuales se asignan directamente a ellas mismas .
CCOO, UGT han
ocultado que desde el pasado viernes tienen cerrado con CEOE
un acuerdo que afecta muy negativamente a los y las
trabajadores. Han vuelto a negociar en secreto a espaldas de
la gente del mundo del trabajo. Los contenidos acordados
explican porqué se opta por un sistema donde se oculta lo
que realmente se está “negociando”. Contenido y
procedimiento van, una vez más, juntos.
Rajoy tiene que ir
a la cumbre de la UE el 30 de enero y desea llevar bajo el
brazo, además de otras duras medidas, un “acuerdo patronal y
sindicatos” que vaya orientado al ataque a los salarios.
Este acuerdo es una mala noticia para los sectores
sindicales y sociales que en la Unión Europea están
confrontando con las políticas neoliberales. Frente a este
recorte generalizado de poder adquisitivo cada vez son más
los lugares (ahora en Rumanía o Bélgica) donde el movimiento
sindical está respondiendo con fuertes movilizaciones y
huelgas generales a los recortes que se están aplicando.
El objetivo de este
acuerdo, expresamente recogido, es debilitar los salarios.
También se deterioran el resto de condiciones laborales. Si
se debilitan los salarios –que han perdido más de 7 puntos
en la distribución de la riqueza- se perderán muchos más
empleos. No es verdad que renunciando a salarios se mantenga
empleo.
CCOO, UGT y CEOE
orientan en ese acuerdo una parte de la Reforma Laboral que
hará Rajoy –muy dura- y también su comportamiento en las
mesas de negociación de los convenios. Van a pretender que
esa pérdida salarial que ellos aceptan sea común a toda la
negociación colectiva: sectores estatales, territoriales y
negociación de empresa.
Las
referencias de ese Acuerdo no son una guía aceptable para un
sindicalismo que luche por un reparto de la riqueza más
justo. En nuestra opinión, el sindicalismo debe exigir la
mejora del poder adquisitivo y una mejora de las condiciones
de trabajo y del empleo, ya que la precariedad está muy
extendida. Es obvio que esos objetivos solo serán posibles
en los ámbitos sindicalizados. El sindicalismo tiene que
hacer suyo este reto, lo que exige más organización en los
centros de trabajo para ganar poder sindical.