página de actualidad y análisis
Acceso a la página de las Federaciones de Intersindical Canaria
Documentación de Interés
Negociación Colectiva
Salud Laboral
Acceso al Terrero
Acceso al Foro de Debates
Galería de Fotos de Intersindical Canaria
Recursos de interés
Lista de Contactos de Intersindical Canaria
 
  Acceso a Webmail  
Foro de Debate
  Secretaría de la Mujer   Acceso a la página de Formación   Páginas por Isla   Federaciones  

 

CIFRAS CON CRESPON NEGRO

Por: Antonio sardá Artiles para CANARIAS AHORA

11 de noviembre de 2005

Cifras con crespón negro han aumentado esta semana, que ya finaliza desde la perspectiva laboral, las estadísticas de muertes por accidente de trabajo. Lo ocurrido en Torrecuevas, provincia de Granada, escalofría aún el ánimo de las personas solidarias. Seis trabajadores muertos y tres heridos al derrumbarse tres de los seis pilares que sostenían una plataforma de 60 metros de larga por 12 de ancha y que se desmoronó desde más de 50 metros de altura en las obras de la Autovía del Mediterraneo.

El hecho no puede pasar desapercibido. Sobre el mismo hay que realizar una investigación que depure hasta la más mínima de las responsabilidades que pudieren existir. Es absolutamente inadmisible que en la adjudicación y realización de obras públicas se siga en una dinámica de encadenamiento de subrogaciones disparatadas. En el trágico accidente de referencia, tres empresas constituyeron una UTE (Unión Temporal de Empresas) que se hizo con la concesión de la obra y subcontrató la misma a la empresa Estructura y Montajes de Prefabricados, quien a su vez subcontrata con la empresa Moro Montedouro su materialización definitiva. Los trabajadores accidentados lo son por cuenta y dependencia de esta última que es subcontrata de otra subcontrata de la empresa concesionaria de la obra.

La horrible lacra de los accidentes laborales que azota la producción tiene unas causas claramente reconocibles, por un lado, como evidenciabamos antes, el encadenamiento de subcontrataciones. Pero elementos, también, importantes, vienen dados por la precariedad en el empleo, la temporalidad de los contratos con la consiguiente rotación que esto provoca y los escasos recursos destinados por la Administración Central y Autonómica a atajar el grave problema de la siniestralidad laboral.

Este tema preocupa en Canarias, comunidad autónoma en la que sólo el 8 por ciento de los contratos de trabajo que se realizan tienen el carácter de indefinidos. Canarias está en el vagón de cola en el conjunto del Estado en cuanto a precariedad laboral. Si tenemos en cuenta que el 56 por ciento de los accidentes de trabajo graves y mortales se producen en empleados y empleadas con contrato eventual, y el 63 lo sufren aquellos y aquellas de antigüedad menor de 24 meses en las empresas, no nos extrañará que en nuestra Comunidad Autónoma, a la finalización del tercer trimestre del año en curso hubiera soportado la horrenda cifra de 33.230 accidentes de trabajo, de los cuales 242 tuvieron la calificación de graves y provocaron 28 muertos. Cifras con crespón negro que esconden el grito de angustia de multitud de familias que han sufrido en sus carnes que el trabajo precario y la rotatividad contractual son autenticos asesinos, dado que en el marco de las empresas con maldita frecuencia matan.