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REFEREMDUM YA PARA EUSKADY

Y EL SAHARA

Por: Lucy Rodríguez Gangura

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Cuando una se ha pasado la mayor parte de la vida pensando que “su reino no es de este mundo”, con los años se aprende a saborear las pequeñas cosas de la vida y la consecución de los grandes ideales se sitúan siempre como proyecciones de futuro, utopías, sueños venideros. Esta vez puedo disfrutar de la consecución de una de esas utopías que siempre han estado en mi inventario personal de las mismas.

Tan sólo unos días después de que millones de personas salieron a las calles del mundo pidiendo Paz, la organización vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA) en un comunicado de prensa anuncia un alto el fuego permanente para dar posibilidad a un proceso de paz y debate democrático en el que el pueblo vasco pueda finalmente decidir sobre su futuro.

En un ejercicio de madurez democrática los pueblos del Estado Español debemos resituar el problema vasco en donde siempre debió estar, un problema político. No es momento para resentimientos, venganzas, para discursos políticos caducos, como los ya iniciados por dirigentes del Partido Popular, que no tienen en cuenta que la esencia del problema vasco no es otra que la existencia de un déficit de derechos políticos nacionales y, por tanto, un déficit democrático.

Tal vez mi condición de mujer me ayuda a comprender con facilidad que las voluntades soberanas de los pueblos deben ser respetadas. Las mujeres desde siempre nos hemos visto privadas de independencia y de la libertad para decidir con quien, donde y cuándo deseamos vivir, afortunadamente avanzamos en este objetivo pero, para conseguirlo, ¿cuántas vidas de mujeres están quedando en el camino?.

Este alto el fuego nos da la oportunidad de defender los derechos democráticos donde hay que defenderlos, en la calle, en los debates públicos, en los parlamentos, en las asambleas de municipios, de empresas, en los referéndums, y no, en las cloacas, como en alguna ocasión se les ocurrió pensar a algunos dirigentes del gobierno del estado español. Buscar excusas para no aceptar este proceso, después de haberse llenado la boca de deseos de paz, sería una traición a los pueblos del estado y especialmente al pueblo vasco.

Tampoco es momento de nuevos procedimientos judiciales a dirigentes de la izquierda abertzale como los iniciados recientemente contra Arnaldo Otegui y otros cuatro militantes vascos de distintos movimientos, entre ellos un dirigente sindical, Rafa Diez, por la convocatoria de huelga general del pasado día 9.

Desde siempre los y las progresistas que convivimos en el Estado Español hemos enarbolado la consigna de "Referéndum ya para el Sahara" como una formula de solventar definitivamente el problema generado en el, mal llamado, proceso de descolonización de ese territorio, al no haber sido escuchados los deseos de independencia de su pueblo. En el caso de Canarias no nos ha costado nada asumir mayoritariamente esta reivindicación, pues aún siendo un pueblo geográficamente tan cercano nos queda lejos política y culturalmente. En definitiva la solidaridad es fácil cuándo no tememos perder nada. El proceso vasco, aunque más lejos geográficamente lo sentimos políticamente más cercano; que el mismo Estado se haya convertido en el usurpador de la soberanía de ambos algo tendrá que ver con este sentimiento. Nada perderemos tampoco con un Referéndum de Autodeterminación en Euskal Herria, porque ejerciendo derechos democráticos siempre ganamos todos y todas.

Por mi parte junto a mi bandera de “Referéndum para el Sahara” ya tengo otra “Referéndum para Euskadi”, Mientras seguiré con mis utopías de paz para que ésta llegue también a Irak y Palestina.