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PRIMERO DE MAYO: MOVILIZARNOS PARA RESISTIR Y AVANZAR

 

" Repito que soy enemigo del orden actual, y repito que, con todas mis fuerzas, mientras tenga aliento para respirar, lo combatiré.... Los desprecio. Desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, y su autoridad ..”

Luis Lingg

Por: Lucy Rodríguez Gangura

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Las jornadas laborales de 12, 14 y hasta 16 horas que aplastaban a los trabajadores (hombres, mujeres, niños y niñas) mientras los salarios percibidos apenas alcanzaban para subsistir, fue el origen de la Convocatoria de Huelga General realizada aquel Primero de Mayo de 1886 en Estados Unidos. Chicago fue la ciudad que respondió con más contundencia a la llamada por la Jornada Laboral de 8 Horas. Y sería en esta ciudad donde se produjeran, en los días que siguieron a la huelga, los hechos que han dado lugar a la celebración internacional del Primero de Mayo.

Varios días después de la celebración de la huelga, al finalizar una concentración y mitin de trabajadores, doscientos policías se presentan realizando una brutal carga contra los manifestantes, una bomba explosiona y mata a un policía; jamás fue identificado ni el lugar de procedencia ni la persona que la lanza pero el hecho sirvió de justificación para iniciar una caza de brujas entre los dirigentes más destacados del movimiento obrero. En una pantomima de juicio, en la que todas las partes reconocen que ninguno de los juzgados pudo lanzar la bomba, ocho militantes anarquistas son procesados y cinco de ellos; Spies, Parsons, Engel , Fischer y Lingg, condenados a muerte en la horca, casualmente se trataba de los cinco mejores oradores del movimiento anarquista en la ciudad de Chicago. Luis Lingg decidió no reconocer la “autoridad” que el Estado tenía sobre su derecho a la vida y se suicidó en la cárcel antes de ser ejecutado.

Tres años después, en 1889, el Primer Congreso de la II Internacional , celebrado en Paris, decidió honrar la memoria de los Mártires de Chicago declarando el día 1 de Mayo día de la solidaridad y la dignidad obrera.

En el estado español, pese al esfuerzo del régimen franquista por convertir el Primero de Mayo en un día del trabajo con connotaciones religiosas (celebrándose como fiesta de San José Artesano), las movilizaciones en torno a la celebración anual del mismo se vincularon desde sus comienzos a la lucha por la democracia; una democracia que, los más ingenuos o los más osados, pretendíamos popular y participativa.

Fue en 1.980, en pleno gobierno de la Unión de Centro Democrático, cuando las reivindicaciones mínimas de los trabajadores y trabajadoras se plasmaron en un texto articulado con carácter de ley orgánica: El Estatuto de los Trabajadores (las mujeres-trabajadoras una vez más fuimos invisibles). Un texto, sin duda, insuficiente, enmarcado en el conjunto de normativas que consagraba el sistema capitalista y la democracia formal como formula inequívoca del devenir del estado español.

En 1982 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) gana las elecciones generales. Un partido socialista vinculado a la socialdemocracia europea, tendencia que demostró su incapacidad histórica para articular un proyecto político propio, plegándose a los designios universales del neoliberalismo.

Tan sólo 2 años después de comenzar su mandato, el PSOE realizará la primera reforma laboral creando un amplio abanico de contratos basura, hasta 16 modalidades. Posteriormente fue el contrato juvenil, la ampliación de las causas para el despido objetivo, la consideración de despidos colectivos como individuales, legalización de las ETTs (Empresas de Trabajo Temporal), etc. Esta política “socialista” de empleo fue continuada por el Partido Popular, en el gobierno desde 1994, con los contratos de fomento de empleo que abaratan considerablemente el despido (de 45 días por año trabajo a 33 y de 42 mensualidades máximas a 24).

Pero estas reformas del mercado laboral, unida a las reconversiones industriales, la privatización acelerada de servicios públicos, la perdida de poder adquisitivo de nuestros salarios, no son suficientes para el neoliberalismo. Es necesario avanzar más allá, flexibilizar le llaman cuándo de toda la vida hemos conocido estas políticas como despido libre y mayor empobrecimiento de los ya pobres.

Y así, sin pedir perdón, el señor Rodríguez Zapatero, presidente del gobierno español, nos anuncia que los “agentes sociales” están a punto de culminar el acuerdo para la nueva reforma laboral que llevan negociando desde el principio de la legislatura. Esta, la podríamos resumir en tres cuestiones básicas: extensión generalizado del contrato para el fomento del empleo (o sea despido más barato); menor cotización empresarial a la Seguridad Social (o lo que es lo mismo, la parte del salario indirecto que los empresarios retienen engordara sus tasas de ganancia); y mayor proporción de los salarios de tramitación en caso de despido improcedente a cargo de Fondo de Garantía Salarial (es decir ustedes despidan que pagamos todos y todas). Y todo esto nos lo anuncian justo antes de la celebración del Primero de Mayo ¡Hay que tener cara!

Cualquier parecido de estas organizaciones sindicales y estos socialistas con aquellos de la II Internacional Socialista que declaró el Primero de Mayo día Internacional de la Solidaridad Obrera no puede ser más que pura coincidencia. Hoy ambos se pliegan a los designios “infalibles” del Fondo Monetario Internacional que es quien les marca la agenda de “negociación”. El pasado 22 de marzo, en la presentación en Washington del informe anual sobre el Estado Español, el FMI urgía a España a liberalizar de forma significativa el mercado laboral y a reformar la negociación colectiva para contrarrestar el impacto negativo de la perdida de competitividad. Pues señores del FMI sus ordenes han sido cumplidas por “los agentes sociales españoles”.

Sin duda ésta que nos anuncian, no es más que la primera etapa de la reforma laboral. Por venir esta la reforma de la negociación colectiva y quien sabe qué más.

Sin resolver quedan los grandes temas que de verdad preocupan a los trabajadores y las trabajadoras: 34% de la contratación temporal frente a la media europea del 17%; alto índice de siniestralidad laboral; tasa de desempleo en Canarias del 10.67% que llega hasta el13.24% en caso femenino; el 18.7% de nuestra población viviendo bajo el umbral de la pobreza relativa; explotación exacerbada de las personas inmigrantes; desprotección absoluta en las empresas subcontratadas; deslocalización a merced de la patronal, etc..

Todos y todas queremos una reforma del mercado de trabajo que soluciones estos grandes problemas.

Ciento veinte años median entre los acontecimientos de Chicago y nuestros días. Ciento veinte años recorridos en círculo para llegar a un mismo lugar, la necesidad de movilizarnos para mantener la dignidad.

Entre los obreros de ayer y los trabajadores y trabajadoras de hoy median ciento veinte años y algunas cosas más; el pacto keynesiano, el estado del bienestar, la negociación colectiva, el sindicalismo institucionalizado, las subvenciones millonarias a los grandes sindicatos, la formación continua, la globalización, el neoliberalismo, la pérdida de poder de los estados frente a las grandes multinacionales, la D irectiva Bolkestein , la flexibilidad del mercado laboral, el despido libre, la explotación sin precedentes de la mano de obra inmigrante, las sucesivas reformas laborales, la pobreza y la exclusión social.

Pero no es menos cierto que ciento veinte años después de Chicago la humanidad tiene los recursos técnicos necesarios para que todos y todas podamos vivir mejor, sólo el interés irracional y egoísta de los grandes capitales y sus lacayos nos lo impiden. Por eso este Primero de Mayo es más necesario que nunca resistir, es más necesario que nunca movilizarnos y avanzar. Este Primero de Mayo tenemos que sumarnos a Spies cuándo el 11 de noviembre de 1887, mientras le colocaban una capucha negra antes de ahorcarlo, decía:

“la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas pudiera yo decir ahora”.