Página Principal  
Intersindical Canaria.com
   
Sitios de INTERSINDICAL CANARIA

Administración Pública

Correos

Enseñanza - STEC

Federación de Hostelería

Federación de Salud

Laborales de Educación

Puertos G. Canaria
Puertos Tenerife

Universidad de La Laguna

Contactos

 
linea
  Acceso a Webmail  
Foro de Debate
  Secretaría de la Mujer   Acceso a Formación   Negociación Colectiva   Salud Laboral  
                         
 

DE LAS MAFIAS, EL CLIENTELISMO Y OTRAS “DISIDENCIAS”

Sergio Hernández Ibrahim

Contacto para Sugerencias:

Intersindical viene practicando desde siempre una política de no responder a provocaciones. Los tiempos, además, son tan duros, que resulta penoso dedicar energías a desenmascarar a los facciosos y pendencieros que, lamentablemente, a veces se hacen notar demasiado, resultando molestos como los mosquitos.

Nosotros podemos cometer errores, como todo quisque, pero nos mueve siempre un referente de principios y límites, que impregna nuestro activismo sindical. Uno de ellos es nuestro carácter de sindicato de clase .

Errores aparte, tenemos consciencia de quienes están en el campo de los intereses legítimos de los trabajadores y quienes no. Entre estos últimos, contamos a las “corrientes sindicales amarillistas” , es decir, aquellos que, con independencia de sus “frases” y “reclamos” (a veces, tremendamente “radicales” ), trabajan objetivamente para la patronal, bien directamente, bien a través del apoyo indirecto a oportunistas sindicales de toda laya .

Nosotros nos movemos en un ámbito de sindicalismo nacionalista y de clase . Por definición, sabemos distinguir bien entre enemigos y adversarios . Nosotros no somos enemigos de otras corrientes sindicales de clase que no están en nuestra onda. Ejercemos la crítica (a veces muy dura) al adversario, desde nuestras perspectivas políticas, pero respetamos su práctica, en tanto cuenten con apoyos sensiblemente mayoritarios de las clases trabajadoras, optando por una táctica de paciente divulgación de nuestras posiciones, es decir por la táctica del convencimiento.

¿Cuál es el problema? Que la paciencia tiene un límite, y que alguna corriente sindical, que se llena la boca con frases rimbombantes sobre “los intereses de los trabajadores” , “la independencia nacional”, la “liberación de Canarias” y otras especies por el estilo, practican aquella máxima tan querida por los jesuitas (libro de misa y rosario en mano): “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha” . Así que, en el subsuelo de ese radicalismo “de boquilla” , apoyan movilizaciones contra los inmigrantes [negros, claro está], haciendo repugnante demagogia barata, rayana en el racismo, pontificando sobre quienes son los auténticos (ellos), y quienes no (nosotros, por ejemplo). En el ejercicio de esta táctica (que, dada su contumacia, se nos ha hecho escandalosamente evidente), se prestan a apoyar directamente a sindicatos amarillistas mediante testificales dirigidas a atacar a Intersindical, con resultados desastrosos para sus cómplices. Son, pues, competidores nuestros (qué pesadez de competitividad), pero desde el más rastrero clientelismo, apoyado en los estratos más rezagados de los trabajadores.

Intersindical no busca clientes en el campo sindical, no tiene vocación de conseguidora . Intenta, pretende, se esfuerza, en organizar a los trabajadores en defensa de sus intereses legítimos, porque, permítasenos esta licencia referencial, “la liberación de los trabajadores vendrá por ellos mismos” . Lejos de nosotros cualquier tufo a prácticas “mafiosas” destinadas, no a elevar la consciencia de la gente, sino a promocionar a “élites” con vocación de personajillos, cuya “ambición” huele a la más despreciable profesionalidad en defensa de su status personal, no en la entrega a una gran causa.

Esta táctica de contar a los delegados/afiliados como si fueran chuflas o monedas de oro, tendrá su pago más temprano que tarde. Pero cuando esta deformación lleva a apoyar directamente (afiliándolo en su sindicato), a un repugnante ejemplar del entreguismo a la patronal, rebotado (léase expulsado, en algún caso), de distintas organizaciones sindicales y mamporrero de un empresario (léase FCC), para intentar revocar a un dirigente sindical que siempre se ha destacado por su honradez, su voluntad de lucha y su carácter insobornable, hasta el punto de “organizar” reuniones (en fin, vamos a llamarlas así), repartiendo consignas en connivencia con aquel pequeño personaje , para obtener (es de suponer que en contubernio con la empresa), nuevas afiliaciones más o menos forzadas , es que estamos hablando, no del mundo del sindicalismo, sino de cosas muy parecidas a las “mafias” sindicales, tan publicitadas en sus tiempos por las películas norteamericanas.

Es claro que este escrito responde estrictamente a mi posición personal en este asunto. Los hechos, me parece, configuran una franca ruptura de toda relación, ya no cordial, sino ni tan siquiera considerada, con el FSOC y, ya más en concreto, con el inefable don Manuel Mederos, conseguidor de tal magistral maniobra pírrica y, ya ven, afiliado en su día a Intersindical, al que no me queda más remedio que respetar por educación (nada más). No sé, tal vez hay gente que actúa como esquiroles sin saberlo. Pero, sinceramente, no sé que es peor, porque si lo hacen de gratis , habría que deducir que les falta una luz.

Si quieren guerra se la van a tener que freir ellos solitos. No estamos para zarandajas de estas y sólo me mueve, en este caso, una legítima indignación que ya se me está pasando al dejar constancia histórica, en frío, de este despropósito (llámese apuñalamiento, uno más), tan alejado de nuestros usos y costumbres sindicales.

De más está decir que lo expuesto nada tiene que ver con la generalidad de los afiliados a esa organización sindical. Al contrario que otro/as, los/as que somos miopes llevamos cristales correctores, y distinguimos meridianamente la responsabilidad de cada cual, en función de su nivel de consciencia y militancia.

En fin, ya basta de esto. Queda dicho. Pelillos a la mar.

Sergio Hernández Ibrahím

Abril - 2006