|  Por: Lucy Rodríguez Gangura
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A la escasez de lluvias que desde el 2004 se cernía como una amenaza sobre la población del Norte de Malí se unieron los devastadores efectos de la plaga de langosta de ese mismo año. 1.250.000 personas de las poblaciones de Nioro, Nara, Nampala, Lere, Tombouctou, Gao, Mopti y Nidal podrían ser victimas de la mayor hambruna vivida por el país.
La inoperancia de las Instituciones Internacionales, incapaces de tomar medidas excepcionales para paliar la grave situación, saltaba una vez más a la palestra cuándo desde Porto Alegre se decidió la celebración en el 2006 de uno de los Foros Sociales Mundiales Policéntricos en la ciudad de Bamako, capital de Malí.
Este Foro nos proporcionó, a los que tuvimos la dicha de estar allí y a quienes lo siguieron desde otros lados del mundo, una visión bien distinta de la que cotidianamente nos venden, desde los distintos medios de comunicación, de África, eternamente dependiente de la caridad internacional.
Justo al cumplirse el cincuenta centenario de la histórica Conferencia de los Pueblos de Bandung, que dió lugar al Movimiento de Países No Alineados, los movimientos sociales africanos nos daban una lección de participación y movilización, de coordinación y de solidaridad.
Inmersos en un denso programa, en cuatro días discutíamos horizontalmente en torno a 12 ejes temáticos, entre los que merecen especial mención, por la incidencia y la masiva participación de las poblaciones locales en los mismos, los referidos a la emigración (versus inmigración) la deuda externa, la conservación de los ecosistemas africanos, el comercio de armas y el origen de los conflictos bélicos y la situación de las mujeres y los jóvenes.
De vuelta a casa, más convencida que nunca de que “otro mundo mejor es posible” pero con una reflexión en la mochila:
Bamako nos ha brindado la oportunidad de poner en primer plano la realidad del continente más afectado por los efectos perversos de la globalización neoliberal. ¿Será Bamako una nueva oportunidad perdida para África?. De todos y todas depende. |